En el mundo de los negocios, y más específicamente en el de las empresas emergentes o en los nuevos emprendimientos se ha vuelto común escuchar la palabra "Fracaso". Todos hablan de lo difícil que es el mundo de la empresa, de la alta competitividad, de que por cada 10 nuevas empresas 8 o 9 terminan en un fracaso, de que es muy difícil penetrar algunos mercados, que "los grandes se comen a los chicos", que hay muy pocas oportunidades de negocio, etc, etc, etc...
A este panorama pesimista se le suman algunos argumentos a modo de "premio de consuelo" y que se repiten como "mantras". Algunos de estos son: "que uno tiene que aprender de los fracasos", "que el fracaso es importante para construir el carácter y que forma parte del aprendizaje natural de los negocios", "que los fracasos a uno le dan una mejor perspectiva del negocio", y varios más de ese mismo estilo...
