Todos hemos formado parte de algún grupo o equipo a lo largo de nuestras vidas.
Hemos experimentado personalmente lo que se siente estar en un equipo disfuncional, donde todo pareciera desencadenar un problema, donde hay poca o nula comunicación, liderazgos poco claros, luchas de poder, etc, etc, etc. Pero también puede ser que hayamos experimentado otras veces estar en un equipo realmente sobresaliente, esos equipos en que todo sale bien y de manera fluida, se respira un ambiente muy energético, la comunicación es rápida, efectiva y casi “mental”, hay un líder carismático e inspirador y en general el equipo obtiene logros y éxitos de manera sistemática y casi sin esfuerzo.
Bueno, se han preguntado por qué algunos equipos resultan mejor que otros?
Esta misma pregunta se hicieron hace algún tiempo el psicólogo y Ph.D Robert Moore y su colaborador Douglas Gillette, que abordaron este tema inspirados en el modelo de la psicología Jungiana (que habla de los arquetipos) y plantean que el elemento decisivo de un equipo exitoso radica en el “mix” de personalidades que lo componen.
Moore y Gillette mencionan que existen cuatro tipos básicos de personalidades (arquetipos) en cualquier organización: El mago, el amante, el guerrero y el soberano. Veamos de qué se trata cada uno de ellos...
